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Martin Keogh

Galería de Imágenes

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Autor: Martin Keogh

Año:

Idioma original: Inglés

Traducción: Ruth Ferrari

Fuente: www.martinkeogh.com

Traducción oficial: Si

Título original: Gallery of Images

En antiguos cuentos de hadas a veces encontramos un personaje que trae regalos  En uno de los cuentos de los hermanos Grimm, el Espíritu en la Botella, su nombre es Mercurio, uno de los nombres del dios Hermes.

Estos regalos pueden incluir una botella de vino que nunca esta vacía, un bastón con el que golpear cualquier puerta y esa puerta abrir, un paño que cura cualquier herida o enfermedad.  En una historia, el regalo entregado es la capa que te hace  invisible.   Por años he invocado estas imágenes mientras bailaba.

He aquí una galería de imágenes que uso en mi danza y cuando enseño. Normalmente no las categorizo porque muchas podrían caber bajo varios títulos.  Pero para dar una idea de cómo pueden ser útiles, aquí las he categorizado.

Soltando La Tensión

  • Eres la muñeca de trapo de tu niñez
  • Eres aceite de oliva de Toscana, extra virgen y prensado en frío
  • Medusa en las articulaciones
  • Patina resquebrajándose y descascarándose
  • Spaghetti al ser echado en agua hirviendo
  • La tierra te está respirando

Aumentando La Capacidad De Sentir

  • Tus costillas son dedos
  • Tienes 479 oídos en todo tu cuerpo
  • Tu hogar está en la médula de tu compañero/a
  • En el fondo de la exhalación es cuando las luces se encienden
  • Todo tu cuerpo apenas quemado por el sol
  • Set up house en el fondo de la exhalación
  • Tu médula habla: escucha
  • La cerveza después de que la espuma asentó
  • La lengua pesa 5 kilos

Soltando La Cabeza

  • Tienes un visón enrollado en tu cráneo, así que no puedes pensar
  • No tienes frente
  • Una espina en tu espalda alta
  • La cabeza y los hombros como un trapo
  • Picazón y quemazón del sol en la piel de tu espalda alta
  • Mira por la luz de minero en tu casco
  • Tienes una cola
  • Mirando a través de ojos de pez, puedes mirar en 360 grados

Sensibilidad

  • Eres un carterista
  • No tienes brazos ni piernas
  • El peso de una sombra
  • La pelvis es una lengua saboreando la danza
  • Este es tu amante; cuidado, contacto y atención
  • Todas las partes de tu cuerpo son labio
  • Tu compañero está un poquito quemado por el sol

Aumentando El Bienestar

  • 100 manos lo están haciendo por ti
  • Atlas después de bajar al mundo
  • Bailando en la Luna
  • Almohaditas de manteca entre cada vértebra
  • La columna es un collar de perlas
  • Eres las vocales del alfabeto
  • Andando en bicicleta en bajada
  • Burbujas de jabón en todas tus articulaciones
  • Aceite de oliva de Toscana, extra virgen y prensado en frío
  • Eres el río Amazonas

Suavidad Con El Suelo

  • Masa de pan leudando y desbordando el bowl
  • Salchichas por huesos
  • El suelo es la panza de un gigante
  • Masa de panqueques desparramándose al ser echada
  • La gravedad viene de todo tu alrededor y sostiene tu piel puesta
  • Huesos suavizados por la aflicción

Dando Soporte

  • Montaña de granito con peñascos y salientes y árboles creciendo de la roca
  • Eres un filántropo
  • Eres la nariz de una foca de circo
  • Tu trono esta en tu cintura pélvica

Levedad

  • Globo aerostático:  la antorcha de propano
  • Globo de helio en la pelvis
  • Gatitos juguetones, perritos, monitos bebe
  • Eres polen
  • La capa de la invisibilidad
  • Huesos tan porosos que respiras a través de ellos
  • Huesos de pájaro más livianos que las plumas
  • La sonrisa del delfín

Llenándote A Ti Mismo:  Llenando La Danza

  • Cazadores después de un gran juego internados en la jungla y los leones acaban de aparecer
  • Cuando bailas deja que tus manos alcancen Júpiter
  • Eres una femme fatale
  • Eres una pintura de Picasso
  • La danza es ilícita
  • Eres un jugador de basketball de siete pies de altura
  • Toma las riendas y lleva tu caballo con confianza
  • Tu cuerpo es una jungla
  • Melena de león flameando en el viento
  • Baila como si fueras un actor Shakespeareano
  • Eres la novia:  radiante

Invitando Lo Desconocido

  • Tu corazón está borracho
  • Tus articulaciones están borrachas
  • Tu sangre es carbonatada, champagne, efervescente
  • Tumblweed (planta del desierto que cuando se seca el viento la empuja y va dando tumbos)
  • Suelta las riendas y deja que tu animal te lleve

Soltando

  • Pelota de golf desenrollándose en el aire
  • Estás cambiando el plumaje
  • La caída del imperio romano
  • Una cucharadita de oro derretido en el plexo solar
  • Enseguida después de hacer el amor que te llevó a las lágrimas

Confianza

  • Una vieja que lo ha visto todo
  • La confianza de un ciego por su perro
  • Trabajadores de cuello azul
  • Vienes de una familia rica, y fuiste dado con todo lo que quisiste, incluido amor,  nacido con una cuchara de plata en la boca, intitulado
  • Hablas 7 lenguas fluidamente
  • Piensa en ti como una pieza de literatura sin época
  • Tu familia ha estado haciendo esto por seis generaciones, no es personal (o es profundamente personal)
  • La luz dorada de la luna reflejada en tu pecho
  • Baila desde tus ovarios

Encontrar Energía

  • Ají jalapeño en la sangre
  • La picadura de araña que te hace bailar
  • Cuando la levadura se da cuenta que hay azúcar cerca
  • El plumaje de un pavo real
  • Trajes resplandecientes, joyas y la corona de un rey
  • Truenos sorpresivos dentro de la cabeza
  • estás tan enamorado/a que no puedes contenerte
  • afinando todas las cuerdas del violín
  • eres la espuma de la cerveza
  • un shot de tequila
  • un lobo aullando a la luna

Sanando

  • Un invernáculo de retoños de invierno en tu pecho
  • Falda al viento, pelo laaaargo, pendientes, una docena de pulseras, una esmeralda en el ombligo, el tatuaje de una rosa en el muslo
  • Eres un hombre (para las mujeres)
  • Eres una mujer (para los hombres)
  • En las manos de dios

Conexión

  • Besándose por millas y millas
  • El punto de contacto es el estambre recibiendo el polen
  • Acabas de hacer el amor. Tu amante te preparó un baño de espuma con pétalos de flores y velas. Esta danza te está sumergiendo en el agua tibia y burbujeante
  • Lo que la primavera le hace a los cerezos
  • Seduciendo a tu compañero convirtiéndote en un campo enorme sin cercos
  • La mano del amante alimentándote
  • Eres el esclavo del momento
  • El afecto de los pétalos por el polen

La Danza Sublime

  • Una gota en un estanque silencioso
  • El reflejo de un lago en un día sin viento
  • La reverencia, parado en una gran catedral, con la luz del sol vertiéndose
  • La arena en un reloj de arena
  • El sonido del invierno
  • Eres humo de incienso
  • Haciendo dedo con un cartel que dice “cualquier parte”
  • La hebra silenciosa en el centro del gran arte
  • La bella durmiente después del beso

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El Tiempo de Tu Vida

El Tiempo De Tu Vida

Autor: Martin Keogh

Año:

Idioma original: Inglés

Traducción: Gabriela Entin

Fuente: www.martinkeogh.com

Traducción oficial: Si

Título original: The Time of Your Life

Hace poco tiempo regresé al sudeste donde enseñé un seminario de fin de semana de Contact Improvisación en Washington D.C., y en Richmond, Virginia. Yo había enseñado en estas comunidades muchas veces anteriormente y no quería hacer mi material ya “probado y comprobado”. Para desafiarme a mí mismo y a mis estudiantes, creé un tema en el cual me era necesario crecer. El seminario se tituló: El Tiempo de Tu Vida. Esta era la descripción:

En este seminario de 4 días usaremos el aprendizaje del Contact Improvisación para investigar nuestra relación con el tiempo. Con juegos, un poco de sudor, y la particular fisicalidad de la forma de Contact Improvisación, nos preguntaremos:

¿Cómo nos relacionamos con el hecho de tener sólo una cantidad limitada de tiempo?

¿Qué significa tener “suficiente” tiempo?

¿Cómo podemos dilatar el tiempo poniendo nuestra atención en los detalles?

Estas preguntas surgirán a medida de que dominamos las habilidades y emociones de la forma del Contact. Pondremos especial énfasis en dejarnos sorprender en vuelos y en el fluir con continuidad.

Estaba interesado en ver si podíamos tener una experiencia del paso del tiempo que fuera kinestética más que conceptual. Mi meta era mantener nuestra exploración experimental y basada en la sensación. Quería ver, si al dilatar nuestra atención para registrar los detalles de cada movimiento, el tiempo parecería pasar más lentamente.

Siempre estuve interesado en el tiempo. Viví 5 años de chico en México y regresé allí en 1997 para vivir durante una temporada de tres años. El tiempo en México es diferente; es más lento, como si se moviera en un pausado gran arco. En los Estados Unido, especialmente en el norte, parece que casi nunca el tiempo es suficiente. Hay una sensación de que la gente está hambrienta de tiempo – apurada, con demasiado para hacer, estresada, sobrecargada, tensa. Como si estuviera a mucha altura y le faltara el aire, la gente se desespera por el tiempo. En una tierra rica en parafernalia y estimulación, somos pobres en lo que respecta al tiempo.

Con frecuencia comienzo mis clases diciendo: “No hay ningún apuro, no hay ningún lugar a donde ir, no hay nada por hacer. Hoy tenemos tiempo de sobra”. Por lo general a esto le siguen suspiros y hombros que caen un centímetro o dos. Tendemos a agarrarnos al tiempo, tratando de guardar tanto dentro de él que, simplemente, el escuchar que hay suficiente tiempo, nos permite empezar a relajarnos.

Yo solía quejarme en clase porque deseaba tener más tiempo. Luego me di cuenta de que era víctima de querer demasiado. Ahora mi mantra es: “Hacé menos”. Ya sea que tenga un seminario de ocho horas o una clase de cincuenta minutos, tengo tiempo de sobra. Normalmente saco los relojes del salón de modo que podamos salir del tiempo del reloj y entrar en el tiempo del cuerpo.

En el seminario El Tiempo de Tu Vida, yo comencé preguntándoles a todos cómo se relacionan con la idea de que tenemos siete horas juntos. ¿Creen que este tiempo se expande como una línea recta o una línea curva? ¿Cómo sienten esto? ¿Tienen una imagen del tiempo? ¿O lo sienten cinéticamente? ¿Tiene el tiempo una textura? ¿Es como un terciopelo, una cascada, una ortiga, o es rugoso como papel de lija?

Luego hicimos un ejercicio de atención que sirve para aquietar la mente y estar presente. Rodeamos un pulgar con toda la otra mano. Dejando que las manos descansen en el regazo, buscamos sentir el pulso en el pulgar. Cuando encontramos el pulso, contamos de diez a cero los latidos del pulso, y luego sentimos unos latidos más. Cambiamos al otro pulgar. Retrocediendo y avanzando lo repetimos con cada dedo hasta el meñique.

Descubrí que esta simple conciencia de un ritmo interno permite que algo en el centro se calme y que la mente se aquiete. También es una maravillosa forma de quedarse dormido a la noche cuando el “Grinch” mental te quiere mantener despierto.

La mayoría de la gente “ve” al tiempo como moviéndose en una dirección. Adelante de nosotros está el futuro; detrás nuestro está el pasado. Escuchamos frases como: “Esto quedó atrás ahora”, y “Ya veremos que viene en adelante”. Siento que esta difundida “visión” del tiempo tiene un efecto sobre nuestras danzas. Hace que nuestros movimientos sean más lineales y simétricos y menos esféricos y multifacéticos.

Yo le sugerí a la clase que imaginen que el tiempo llega a nosotros de todas direcciones, desde la totalidad de la esfera al mismo tiempo, y desaparece hacia el pasado dentro nuestro. El tiempo nos rodea – somos consumidores de tiempo; lo ingerimos.

Usamos la imagen del tiempo que viene de todas direcciones como un modo de meditar sobre la puerta dentro de nuestro, donde el tiempo atraviesa desde el futuro, desde el afuera, hasta el pasado, en el adentro. Nos sentamos en la “cúspide” del tiempo. Este leve cambio en nuestra visión del tiempo de lineal a esférico tiene el efecto de cambiar nuestra percepción del tiempo de visual a cinético. Mientras meditamos sobre el paso del tiempo, jugamos con poner la puerta por donde pasa el tiempo hacia el pasado, en el cerebro, en el corazón, en la panza, en la ingle y en la piel. Nos hacemos porosos al tiempo, sintiéndolo mientras entra en nosotros.

Desde este lugar de conciencia, de sentir al tiempo en movimiento, comenzamos a mover nuestro cuerpo. Dejamos que la velocidad del tiempo nos mueva. Llenamos nuestras naves con tiempo, buscando el lugar en el que el movimiento era menos forzado.

Cuando una persona grita en un cañón, cada barranco tiene su propio tono en el cual un eco vuelve con más claridad. Del mismo modo, cada persona tiene un ritmo en el cual se puede mover con lucidez y claridad. Ellos no se mueven voluntariamente sino que permiten que la velocidad los mueva. Las personas se pueden mover durante un largo rato una vez que encuentran ese ritmo. Entonces, durante media hora, una hora, en la clase, nos movimos, viajando el borde del tiempo.

Este trabajo evolucionó hacia las parejas. Con la nueva información y la complejidad de la relación que emerge del trabajar en pareja – expectativas y juicios y reacciones – se hacía difícil mantener nuestra atención en el paso del tiempo. Nos tuvimos que desacelerar. Llevó práctica aquietarse internamente lo suficiente para poder mantener un estado donde pudiéramos experimentar cinéticamente la danza con nuestro compañero mientras el tiempo pasaba en el cuerpo. En este punto, el seminario dio un vuelco y el foco era cómo estar en ese lugar interno de calma mientras bailamos en una variedad de dinámicas.

Segunda Parte: El Arte de Esperar

Le dije a mi alma, aquiétate, y espera sin desear

porque el deseo sería deseo de lo incorrecto;

Espera sin amor

porque el amor sería amor por lo incorrecto;

Sin embargo hay fe

pero la fe y el amor y el deseo

están todos en la espera;

Espera sin pensamientos,

porque no estás listo para el pensamiento;

Así la oscuridad será la luz

y en la quietud la danza.

– T.S. Elliot

Trabajar con el tiempo nos lleva por un camino inesperado hacia el acto de esperar. Yo he experimentado que la gente que trae la más amplia paleta de colores a la danza de Contact parece traer una hebra de calma al corazón de su movimiento, una calma. Hay una sensación de que en medio de la velocidad y la acción, en el centro del huracán de actividad, existe un ojo calmo. Tengo la sensación de que hay un lugar en estos bailarines que está en el acto de esperar.

La definición del diccionario de “esperar” es, en parte, algo así: “Estar disponible o preparado, esperar con entusiasmo, estar o descansar expectante, servir o escoltar, especialmente como una señal de respeto, sobrevolar la tierra hasta que aparezca la presa. Etimológicamente: Alemán antiguo: estar muy despierto”

Yo relaciono esperar con estar “muy despierto” y “preparado”. La idea de “sobrevolar la tierra hasta que aparezca la presa” también complace a mi imaginación. El acto de esperar es el acto de elevarse, los ojos ampliamente abiertos.

Yo he estado buscando esta calmada hebra en el corazón por mucho tiempo. Cuando yo estaba en la década de los veinte, lo que me parece fue hace una eternidad, viví años en Centros Zen y visité monasterios en el Lejano Oriente. Esto incluía una práctica de meditación diaria y un retiro mensual. Lo que encontré fue que mi mente ama moverse y no es afín a sentarse en quietud.

Cuando descubrí el Contact Improvisación, sentí como si hubiera entrando en una casa conociendo donde estaban los muebles – sentí que estaba en mi hogar. Renuncié como director del Empty Gate Zen Center en Berkeley, dejé mis hábitos y mis cuencos, y me comprometí con la danza. Mi constitución encontró más fácil aquietarse en movimiento que tratando de mantener la quietud con mi trasero sobre el almohadón.

Cuando dejé el Centro Zen, quise continuar con cierto tipo de práctica regular. Sabiendo que el movimiento era más fácil para mí, decidí hacer yoga. Pero encontré una resistencia hacia la larga rutina que nunca pude sostener. Después de una década de entrar y salir de la práctica, me pregunté, ¿porqué me estoy torturando con esto? ¿Cómo puedo encontrar un camino más fácil? Jugué con diferentes formatos hasta que descubrí que podía hacer seis minutos de yoga cada mañana. Seis minutos. Funciona. Lo hago con alegría. Parece que podría hacer aún más, y al día siguiente estoy contento de volver. Y luego de muchos años, aquellos seis minutos han sumado en tiempo y efecto.

En esta investigación sobre lo que funciona para hacer de esta mente ocupada, como la mía, una más calma, he encontrado otros métodos como la meditación de los dedos que describí antes. La mayoría de estas simples meditaciones enraízan a la persona en algún lugar del cuerpo y los sentidos:

escuchar el sonido más lejano / escuchar el sonido justo en el oído

respirar por la boca y la nariz simultáneamente

una lenta y suave auto caricia

la “pequeña danza” de pie

conciencia de la transición entre la exhalación y la inhalación, y en la transición entre la inhalación y la exhalación

Otra de mis favoritas que aprendí con un maestro de meditación Vipassana, Jack Kornfield – la meditación de la pasa. Tomá una pasa y sostenela en tu mano. Sentí su peso. Con un dedo, sentí la textura y la densidad de la piel y la pulpa. Ponela en tu nariz y tomá conciencia de la topografía del olor de la pasa. Mirá sus valles y cimas, los reflejos y grietas oscuras. Luego ponelo en tu boca, cerrá tus ojos, y tomate un par de minutos para tener la experiencia plena de comer una pasa. Registrá la trayectoria de su sabor mientras explota, el flujo de saliva, y la forma en la que la química del cuerpo cambia su sabor. Registrá el resabio y el eco del resabio.

Hacer este ejercicio de atención como calentamiento de la clase abre el cuerpo y sus facultades hacia el Contact Improvisación. Mientras los sentidos se despiertan y se abren, las articulaciones se lubrican, creando una voluntad de estar comprometido con la sensación mientras comenzamos con el movimiento.

Comenzamos la segunda tarde con las pasas. Es importante mantener la conciencia del resabio por lo que nos enseña acerca de esperar. Cuando yo bailo con alguien que tiene la lúcida cualidad de la espera, registro que mientras se mueven tienden a generar desde donde acaban de estar. Ellos están aún saboreando o escuchando el eco de lo que fue. Como su compañero de danza, tengo la oportunidad de relacionarme con un amplio rango de posibilidades – adonde el movimiento parece ir, donde está en el momento, o, simplemente, donde acaba de estar.

Para crear una imagen de esto: imaginen que están bailando con un compañero y que ambos están de pie y en contacto físico. Tu compañero comienza a plegarse hacia la tierra, arrugándose suavemente en los tobillos, rodillas y pelvis. Pero mientras él se pliega hacia abajo mantiene una mano elevada al nivel de tu pecho. A esta altura, él podría continuar hacia el suelo o, centrándose en la mano que deja atrás, espiralar para volver a pararse. Como su compañero, tenés la opción de relacionarte con su destino hacia el suelo, con el mismo movimiento de caída, o con la mano que ha quedado hacia arriba en el aire en tu pecho. Debido al hecho de dejar algo detrás, su movimiento abre tus opciones y las suyas. En cada momento, hay una sensación de relajación en la miríada de posibilidades. Y en esta abundancia de opciones, en esta generosidad de posibilidades, la cúspide del presente se amplía. El momento se hace más vivo en todo lo que ofrece.

 

Cuando aparecen miríadas de posibilidades en cada momento, las oportunidades para la autocrítica desaparecen. Vos estás menos propenso a pensar, “Oh, me perdí esta”, porque hay muchas más que “una” para elegir. El camino que finalmente tomás es simplemente tu contribución a la danza, y estás menos atrapado en las ideas de correcto o incorrecto.

Por años me he preguntado cómo yo, cómo una persona, puede incrementar su capacidad para estar en este corazón de quietud. Lo que descubro cada vez más es la necesidad de abandonar el control voluntario, soltar las riendas, permitirle al cerebro animal y corporal tener una voz más fuerte. Hay un indicador interno que demanda resolución, una resolución fija e inmodificable. Él quiere un único cuadro del río en lugar de dejar fluir al río. (Mi dictador interno también quiere que las clases que enseño sean entretenidas.) ¿Cómo mejoramos nuestra capacidad para vivir en lo irresuelto?

James Hillman habla de este estado cuando escribe:

Cosechar esta recompensa requiere aprender a aceptar un SER que se mantiene ambiguo sin importar que tan cerca se lo examine.

Fluido, activo, lleno de contradicciones irresolubles, así es la naturaleza del SER para mantenerse más allá de las demandas de la voluntad del ego de un sistema lógicamente coherente.

Es como hacer dedo al borde del camino. No sabés si vas a conseguir que te lleven en los próximos minutos o en los próximos tres días. Es arrojarte a ti mismo a tu destino – en parte es optar y en parte es rendirse.

En el segundo fin de semana del seminario, bailamos con la idea de dejar algo detrás mediante el trabajar con la idea de fluir – permitiendo a cada movimiento, cada momento, ser la semilla del siguiente. Intentamos calmar nuestra voluntad consciente e inconsciente permitiéndole a cada instante fluir hacia el siguiente. También hicimos ejercicios para construir nuestra capacidad de estar en la desorientación mediante el fluir, en lugar de re-centrarnos, aún al estar fuera de equilibrio, en la altura, o en un momento de gran regocijo. Especialmente en esos momentos, tratamos de dejar algo detrás, estar calmos en el corazón, continuando con una sensación de sobrevolar la tierra, buscando la presa – esperando.

¿El tiempo se hizo más lento durante esos dos fines de semana? ¿Nuestra atención enfocada nos ha dado más día? La cualidad esférica de nuestro tiempo hizo que las coyunturas presentes parezcan más amplias, como si hubiera más opciones, más experiencia empaquetada en cada momento. Pero al final de cada día, todos estuvimos sorprendidos de que nuestro tiempo se terminara tan rápido.

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101 maneras de decir no al contacto improvisación: Límites y confianza

101 maneras de decir no al contacto improvisación: Límites y confianza

Autor: Martin Keogh

Año: 2007

Idioma original: Inglés

Traducción: Mario Blanco

Fuente: www.martinkeogh.com

Traducción oficial: Si

Título original: 101 Ways to Say No to Contact Improvisation: Boundaries and Trust

… Es importante que la gente despierta este despierta,o una línea de quiebre podría desanimarlos a volver a dormir;las señales quedamos – sí y no, o tal vez –deberían ser claras: la oscuridad a nuestro alrededor es profunda.—William Stafford

El contacto improvisación es una danza que invita a todo nuestro cuerpo y ser a estar presentes y disponibles. Para usar esta forma, tenemos que desarrollar una capacidad para confiar en nosotros y en nuestros compañeros. Nutrimos o herimos esa confianza por nuestra habilidad o inhabilidad para establecer y respetar límites.

Este proceso continúa para mí aún después de más de dos décadas de danzar. En diferentes puntos del camino me he encontrado con muchas preguntas: Cómo le haces saber a la gente cuando no has entrado en calor y no estás todavía listo para danzar? Cómo estableces límites cuando tienes una limitación física o estás lidiando con una lesión, o estás danzando con un compañero insensible? Qué haces cuando tu enamorado está teniendo una danza sensual con alguien más y te sientes amenazado? Cómo interceder cuando un grupo de músicos están mirándose el uno al otro y pasándolo genial, pero parece que se olvidaron de los bailarines para los que están tocando? Como comunicar a un dúo que sus ruidosas y emocional catarsis resulta abrumadora e interfiere con las otras danzas en la sala? Cómo son estos límites negociados y comunicados?

Un estudiante vino a un taller mío con una notoria erupción en todo su cuerpo. Cuando dije, “encuentren un compañero”, todo el mundo huyó de donde él estaba, así que terminé trabajando con él. Yo estaba incómodo por el hecho de que este sarpullido pudiera ser infeccioso, así que le pregunté directamente, “esto es contagioso?” Él dijo que tenía una reacción alérgica llamada mastocytosis que liberaba masivas cantidades de histaminas, lo que causaba la decoloración de la piel. Habló de su larga lucha con esto y dijo que definitivamente no era transmisible. Yo estaba aliviado y, tal como esperaba, la clase lo escuchó a escondidas, después de eso tuvo pocos problemas para encontrar compañeros.

Un amigo, y pareja de danzas, vino al festival de contacto de Filadelfia en donde yo estaba enseñando y performeando. Estábamos esperando para danzar juntos, en la última jam finalmente tuvimos nuestra oportunidad. Mientras estábamos danzando, diferentes personas se aproximaron para unirse en la danza. Varias veces fuimos capaces de comunicar físicamente que aún no habíamos terminado. Cuando una persona intentó unirse yo dije: “hemos tenido una cita para este dúo durante seis semanas, y todavía necesitamos más tiempo juntos.” Chequeé luego con esta persona, y me dijo que mi “no” fue comunicado de forma clara y con gracia.

He descubierto que hay instancias en las que la comunidad en general se reúne para ayudar a los individuos a establecer límites. A mediados de 1980, muchas mujeres que danzaban en el jam de contacto semanal en Berkeley, California, se quejaban sobre un hombre en particular que regularmente venía a danzar. Lo llamaré Roland. Ellas decían que danzar con él era implacentero de su falta de conciencia de los límites. Era difícil para las mujeres describir el comportamiento que no les gustaba; sólo podían llamarlo una “sensación”. Una dijo, “danzar con Roland es como danzar con un cachorrito excesivamente entusiasmado, ese que está intentando montar tus piernas.” La sensación general era que él estaba “saliéndose” de la danza, y robando algo que no estaba siendo ofrecido por sus parejas.

No era difícil percibir que casi cada vez que una mujer joven pasaba por la puerta del jam por primera vez, desde donde fuera que estuviera en el cuarto, la cabeza de Roland saltaría. En el plazo de unos minutos él estaría a su lado, ofreciéndose para iluminarla en los sutiles puntos del contacto improvisación. Muchas de estas mujeres nunca se volvieron a ver en el jam.

A pesar de que muchas mujeres podían hablar sobre Roland, resultó que la mayoría no le había dicho nada directamente a él. Era confuso para ellas el tener esta sensación empalagosa de este hombre y al mismo tiempo tan poco comportamiento específico sobre el que hablarle. Recuerdo a una mujer diciendo, “Hablarle habría sido como quejarse sobre el clima; simplemente no haría ningún bien.”

Roland regularmente acudía al Northern California Contact Jam, una jam/residencia en Harbin Hot Springs. Fue allí que yo aprendí una lección sobre comunicar los límites de una de las organizadoras, Sue Stuart. Una velada yo estaba presente mientras dos mujeres se sentaron con Sue para quejarse de Roland. Querían hacer algo acerca de él.

Sue preguntó, “le habéis dicho algo a Roland?” Cuando escuchó que no, ella preguntó, “Qué os gustaría decirle a él?” Las dos expresaron lo que le dirían. Una dijo, “siento que te estás saliendo, sexualmente, mientras danzas conmigo, y yo no quiero danzar o que te aproximes a mí hasta que tengas tus deseos sexuales bajo control.” Por decirlo en voz alta, la mujer fue capaz de tomar a Roland a un lado y hablarle. La otra no sintió que podría confrontarlo directamente hasta que Sue se ofreció a acompañarla y quedarse a su lado.

Yo estaba impresionado de que Sue respondió a estas mujeres dándoles medios para ocuparse ellas mismas de la cuestión, en vez de dejarles darle el poder a ella, la persona en la posición de autoridad. Roland se disculpó y dijo que trataría de cambiar su comportamiento.

Unos meses después estaba claro que Roland había cambiado su forma de danzar con las mujeres que formaban parte de la comunidad. Pero su radar seguía prendiéndose cada vez que una nueva mujer llegaba a la jam semanal. Algunos de los hombres que notaron esto, incluyéndome a mí, lo tomamos a un lado y con buen humor le dijimos lo que percibíamos. Le dijimos que sentíamos que estaba lastimando a la comunidad y que necesitaba parar esta conducta o dejar de venir a las jams. Aunque nos aproximamos a él con ligereza, él comprendió la gravedad de la situación por el hecho de que tantos de nosotros estábamos haciendo la misma observación. Roland cambió, y ahora, más de una década después, todavía danza regularmente en una comunidad acogedora.

En esta instancia funcionó bien tanto para Roland como para el grupo. Sin embargo, he escuchado sobre situaciones similares, tanto con hombres como con mujeres, que no fueron tan exitosas; a los individuos involucrados finalmente se les pidió que no volvieran.

A partir de mi vigente investigación sobre lo que es necesario para cultivar límites claros, he desarrollado un taller llamado “101 formas de decir no al contacto improvisación.” La premisa del taller es que hasta que una persona no tiene la autoconfianza y la habilidad para decir no a algo, él o ella no tendrá la confianza y la capacidad para decir sí en forma plena. En el taller, exploramos habilidades físicas y verbales para decirle no a danzas, a toques, a ser levantado, el intercambio de peso, al momentum, a la manipulación.

Por ejemplo, cuando alguien se aproxima para agarrarme y levantarme y yo no quiero ser levantado, yo puedo dejar caer mi peso y alejar mi centro del centro de mi compañero. Yo me vuelvo demasiado pesado para ser levantado. He dicho claramente que no. Con ese conocimiento de cómo decir no, puedo extrapolar lo opuesto; cuando quiero decir que si y aprovechar la oportunidad para volar, ya tengo la sensación de cómo volverme ligero elevando mi centro y organizándolo sobre el centro de mi compañero.

Lo mismo es verdad en cuanto al toque. Necesito la autoconfianza y habilidad para retirar la mano de alguien (ya sea física o verbalmente) cuando no quiero su contacto físico o su manipulación. Con la confianza en mi habilidad para establecer el límite, yo puedo elegir lo contrario y abrirme al contacto.

Robert Bly nos ofrece una imagen en “Un pequeño libro sobre la sombra humana” (A Little Book on the Human Shadow). Se trata de que tenemos una pequeña puerta en nuestra psiquis. De niños, el picaporte está en la parte de afuera y la gente puede venir e irse como les plazca. A medida que crecemos y nos volvemos adultos aprendemos a transferir el picaporte hacia el interior y elegir cuándo y para quien abrir y cerrar la puerta. Si sabemos que podemos cerrar la puerta, somos más libres para abrirla e invitar a la gente pasar.

Algunas personas llegan a esta forma de danza y es un desafío para ellas percibir y conectarse con las sensaciones en su cuerpo. Esto puede ser un resultado de personas habiendo forzado el camino a través de esa puerta temprano en su vida. Para aquellos cuyos límites fueron lastimados de niños, es como si hubieran creado un escudo o una armadura protectora que los preserva de realizar el contacto pleno con sus cuerpos y con el mundo. Aquí resulta especialmente importante para ellos desarrollar las habilidades de fijar límites, para saber que el picaporte está del lado de adentro. Con la habilidad de expresar límites, pueden comenzar a renunciar a las capas protectoras e invitar más posibilidades a la danza de contacto y, aún más, a sus vidas.

En contacto improvisación existe un principio básico de que cada persona toma responsabilidad por sí mismo. Yo soy la única persona que puede estar dentro de mi cuerpo, entonces necesito mantener una parte de mí despierta – la parte que puede sentir y comunicar (física o verbalmente) mis necesidades, límites, y deseos. Necesito mantenerme a salvo de asegurarme de que no lastimo a otros. Adherirse a la práctica de este principio es una manera de mover el picaporte hacia el interior.

Durante el taller “101 formas de decir no…” enseño otra habilidad, esta es para aprender a comunicar rápido en situaciones de alta energía. Aprendemos a exclamar palabras de una sílaba que demandan inmediata atención “Parar!” (Stop en el original) “Atrás!” (Back en el original) “Espera!” (Wait en el original) (no uso “No!” Más porque es una palabra rica en sutilezas y, como cualquiera que tenga niños comprende, es una palabra que tiende a ser puesta a prueba.) También practicamos exclamar palabras que especifican una parte del cuerpo que duele o que está a punto de doler: “Rodillas!” “Tobillo!” “Cuello!” Es raro que esta habilidad vaya a ser usada, pero saber que las palabras están en su lugar reasegura a la psiquis y nos permite abrir la puerta a danzas más atléticas, acrobáticas, y desorientadoras.

Mientras desarrollaba el material para el taller, quería un ejercicio que demostrara claramente que la habilidad de una persona para decir no crearía una mayor capacidad para el sí. De esta investigación surgió un ejercicio llamado “Dos Ríos”.

No introduzco este ejercicio hasta que el grupo tiene ya alguna historia trabajando juntos. Una persona, que recibe, se acuesta en su espalda. Los otros dos, los “dos ríos”, le dan al que recibe fluidos cuidados dirigidos por las señales del brazo del receptor. Cuando el receptor cruza sus brazos sobre su torso, esto significa “no me toquen en absoluto”. Cuando descansa un brazo en el suelo al lado de su cuerpo, esto significa “tocarme cuidadosamente, como si estuviéramos en un lugar público.” Cuando coloca sus brazos en el suelo sobre la cabeza, esto significa “puedes tocarme donde quieras y en cualquier lugar, sin restricciones.” El receptor puede cambiar la posición de sus brazos en cualquier momento.

El toque puede tener un tono calmante, un tono nutritivo, un tono sensual, o un tono sexual, pero receptor siempre está en control de lo que está recibiendo. El receptor abre y cierra las compuertas de los ríos. Los dos ríos son instruidos en que no importa donde los brazos del receptor están, ellos sólo deben tocar dentro de su propio nivel de confort.

Es claro para los participantes que si este ejercicio no tuviera la posibilidad de frenar plenamente, “No, no me toquen en ningún lugar,” no le sería posible ofrecer la posibilidad del pleno sí a tocar en cualquier lugar. Con el límite disponible y visible, las personas pueden pedir más que si el límite no estuviera en su lugar. Con la implícita consensualidad de nuestra forma de danza, practicar una consensualidad explícita permite una comodidad mayor con los acuerdos tácitos que hacemos en cada momento mientras danzamos.

Después de un taller que incluyó el ejercicio de los dos ríos, un estudiante me envió por e-mail esta cita de William Blake:

“Nunca sabes cuánto es suficiente hasta que sabes cuánto es más que suficiente. La lujuria de la cabra es la munificencia de Dios. El camino del exceso conduce al palacio de la sabiduría”

Se sabe que Steve Paxton ha dicho, “el contacto improvisación no es un juego glandular”, queriendo decir, en parte, que no es una danza sexual. A menudo escuchó la gente decir, “amo esta forma de danza porque es una manera no sexual de ser física y afectivamente juguetón con las personas.”

Esto no es verdad para mí. Existe una manera en la cual siempre soy consciente de mi mismo como un ser sexual. Cada inspiración que tomo es sexual. Hay un cierto arrebato que siento cuando estoy danzando con mujeres y un orgullo que siento por ser hombre cuando estoy danzando con hombres. No puedo separar esa parte de mí mismo.

Yo ciertamente no quiero que mis parejas sientan que estoy usando la danza para “salirme”. Algunas veces danzo con la imagen de que mi pareja y yo estamos en un cortejo de 100 años. No estamos tratando de llegar a ningún lugar. Sin cerrar ninguna parte de mí mismo, yo puedo danzar con esa parte de mi, sabrosa, despierta. Contacto auténtico, espontáneo, implica rendir la necesidad de ganar u obtener provecho del intercambio. Una persona puede danzar esta forma y mantener su sexualidad viva.

Cuando sea que danzamos hay una prueba de lo que es consensual. Vas a aceptar mi peso? Podemos ir rápido? Podemos ir muy, muy lento? Ocasionalmente me encuentro con alguien y consensuadamente traemos una energía erótica o seductora a la danza. Nos movemos concéntricamente y probamos lo que es bienvenido para ambos. Hay seguridad en el intercambio porque somos acompañados por nuestra sensación del comportamiento apropiado en el medio ambiente del jam.

Cuando estoy en el patio de nuestra casa observando nuestros niños jugar con sus amigos, sus juegos improvisados son un constante establecer y poner a prueba los límites. Algunas veces en sus juegos ellos son famosos paleontólogos excavando el más grande dinosaurio que jamás haya sido descubierto. Algunas veces son constructores de interiores -creando, y rompiendo, y negociando las reglas mientras avanzan. En algunas ocasiones es una señal física o una única palabra; en otras que juego se detiene completamente mientras elaboran las reglas. Están constantemente trabajando para hacer que el flujo de la atención y el poder sean justos y balanceados. Parece similar a lo que hacemos en nuestra comunidad de danza.

Ha habido una constante negociación de los límites durante años en el “Northern California Contact Jam”. El grupo se debate sobre cuanta estructura tener, cuanta catarsis emocional, o música, es deseable en el espacio de Jam. Durante el curso de las primeras más o menos diez jams, mientras establecíamos nuestros acuerdos hablados y no hablados, tuvimos muchos casos manifiestos de cruzar la línea hacia la discusión. Aprendimos a lo largo del tiempo que simplemente escucharnos uno al otro era lo necesario para encontrar un balance entre los deseos opuestos. Había poca necesidad para decisiones ejecutivas. Estar en el conflicto y escuchar hablar a cada persona permitía a las soluciones evolucionar naturalmente.

He notado que las jams con más conflicto también parecen tener la más sincera y a veces emotiva gratitud en el final. Cuando estábamos plenamente comprometidos en testear y establecer los límites, había una sensación de aprendizaje, de crear relaciones, de estar en un grupo vivo que nos proporciona una profunda sensación de aprecio el uno por el otro.

Estar en un grupo de danzarines haciendo este constante trabajo de clarificar límites es como habitar una máquina de pulir piedras – esos contenedores que llenas con piedras y giran por días para que las piedras se pulan una a otra. Mientras aprendemos a sentir y a expresar nuestros límites, nos caemos y nos rozamos y nos golpeamos contra otros, tanto física como figuradamente. Puede doler mientras nuestros límites afilados se redondean, pero a lo largo del tiempo somos pulidos, lentamente revelando las preciosas gemas que llevamos. A través de este proceso comenzamos a atesorar la entidad viva llamada “comunidad” que nos ayude a desarrollar una mayor capacidad para el Sí – en nuestra danza y en nuestras vidas.

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